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Según se quiera ver…
A propósito del Estudio Women's Health Iniciative (WHI)


Lic. Sonia Nigro. Para Nutriguía Boletín

Como especialistas en nutrición, sentimos la necesidad de informar sobre estos temas y aclarar al máximo el significado de estas novedades científicas.

Las estadísticas como la contabilidad o las ciencias fácticas, pueden admitir miradas tendenciosas. Así el resumen de un artículo científico, publicado en una prestigiosa revista arbitrada, puede transformarse en una noticia perjudicial para la educación y la salud.

Los resultados de una investigación realizada por Howard y Colaboradores, del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, publicada en febrero de este año en la Revista de la Asociación Médica Americana (Journal of American Medical Association - JAMA), fueron resumidos como sigue:
"Luego de una media de 8.1 años, una intervención dietética que reducía el consumo total de grasas y aumentaba vegetales, frutas y granos, no redujo significativamente el riesgo de enfermedad coronaria, stroke o enfermedad cardiovascular de mujeres postmenopáusicas y registró sólo efectos modestos sobre los factores de riesgo cardiovascular, sugiriendo que más aspectos especiales de la dieta e intervenciones en el estilo de vida serían necesarios para lograr la reducción del riesgo cardiovascular".

Esta extensa conclusión podría simplificarse como sigue: la reducción de grasas y el aumento de vegetales, frutas y granos no mejoran el riesgo cardiovascular. Una rápida mirada se convierte así en una noticia fatal que alienta a la pereza humana a no cumplir medidas dietéticas y deja sin efecto el resultado de cientos de investigaciones que validan la asociación entre alimentación saludable y prevención de varias enfermedades.

Muy por el contrario a la anterior interpretación, los autores del trabajo, manifiestan inquietud por mejorar las indicaciones para lograr el beneficio esperado y analizan las causas por las que este estudio no mostró los resultados previstos. El mensaje debería leerse: no alcanzan medidas dietéticas mínimas. El artículo finaliza afirmando: "Para alcanzar un impacto significativo en la salud pública, será necesario un cambio de gran magnitud en múltiples macro y micronutrientes y otros hábitos que influencian los factores de riesgo cardiovascular".

La Investigación
El trabajo incluye más de 48 mil mujeres que fueron asignadas a un grupo control que mantuvo su alimentación habitual y a un grupo de intervención al que se le indicó reducir grasas y aumentar fibras. La investigación fue diseñada inicialmente para estudiar la reducción del riesgo de cáncer de mama y colorectal. Bajo este formato, no se dieron indicaciones precisas para controlar los principales factores de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, colesterol aumentado y diabetes), por lo que no debe sorprender que sólo se haya registrado una ligera disminución del colesterol y de la presión arterial diastólica.
Las indicaciones dietéticas fueron reducir las grasas a menos del 20% de las calorías totales y aumentar vegetales/frutas a un mínimo de 5 porciones/día y granos (cereales integrales varios) a 6 porciones/día.
La intervención no fue intensa de acuerdo a la frecuencia de sesiones y el grupo tuvo una respuesta acotada, tal como en otros trabajos de cambio de hábitos; aumentaron sólo 1.1 porción de vegetales/frutas y redujeron las grasas en 8.2% pero mantuvieron un consumo promedio elevado y superior al indicado (28%). Pocas mujeres lograron el objetivo de 20% de grasas: 31% al año y 14% en el año 6 del estudio.
Redujeron las grasas saturadas pero también las grasas protectoras (poli y monoinsaturadas), observándose menor riesgo cardiovascular entre quienes lograron disminuir significativamente las grasas saturadas (grasa animal) y las grasas trans (provenientes de productos industrializados), reconocidas ampliamente por su efecto aterogénico.
No se tomaron medidas específicas para la disminución de la presión arterial, como son la reducción de la sal, el aumento del potasio y la reducción del peso. La mayoría de las participantes presentó un sobrepeso marcado (índice de Masa Corporal = 29) que modificó ligeramente durante el período. El grupo de intervención, alcanzó un descenso leve pero significtivamente mayor respecto al grupo control.


En resumen

Las indicaciones dietéticas sugeridas en el trabajo en cuestión, resultaron insuficientes para producir la disminución del riesgo. Tal como sus autores lo expresan, la investigación no promovió las pautas dietéticas internacionales para la prevención cardiovascular.
De igual forma representa una contribución científica mayor pues marca la necesidad de ajustar la calidad de las grasas más que su cantidad, jerarquiza otros aspectos nutricionales de interés por su influencia sobre los factores de riesgo cardiovascular y plantea la importancia de promover cambios dietéticos enérgicos para lograr el objetivo.


No olvidar…
Para reducir el riesgo cardiovascular, todos deberíamos mantener un peso saludable, estar físicamente activos, abandonar el tabaco y consumir una alimentación acorde con las guías alimentarias recomendadas. Estas son sugerencias internacionales que en nuestro país fueron adaptadas y resumidas en el Primer Consenso Uruguayo de Ateroesclerosis.