Los hijos de padres muy estrictos serían más
propensos a la obesidad
Comer de más sería una respuesta al estrés
provocado por el autoritarismo.
CHICAGO (Reuters y AP).- Los hijos de padres muy estrictos
con la disciplina serían más propensos a desarrollar
obesidad a partir de los seis años. Un estudio sugiere
que comerían de más como una reacción
natural a la presión que reciben de sus mayores.
El trabajo realizado por científicos de la Facultad
de Medicina de la Universidad de Boston, en los Estados
Unidos, mostró que las madres estrictas tenían
casi cinco veces más posibilidades de criar a preescolares
rellenitos que las que trataban a sus hijos con flexibilidad
y respeto, al mismo tiempo que establecían reglas
claras.
Asimismo, la investigación publicada en el último
número de la revista Pediatrics halló que
los hijos de padres permisivos, definidos como "indulgentes"
y "sin disciplina", también tenían
problemas de peso, aunque menores que los anteriores. En
tanto, los hijos de padres "descuidados" obtuvieron
resultados similares a los hijos de padres permisivos.
El estudio incluyó a 872 chicos, que desde su nacimiento,
en 1991, participan de otro estudio nacional. "Entre
los cuatro estilos de paternidad, el autoritarismo estuvo
relacionado con un mayor riesgo de sobrepeso infantil",
concluyó el estudio.
Dicen los autores: "Los resultados proporcionan evidencia
de que un ambiente estricto y con falta de sensibilidad
emocional aumenta el riesgo de fomentar el sobrepeso infantil".
Ocurre que los padres estrictos establecerían límites
sobre dónde y cuándo comer que causarían
un efecto negativo en los chicos cuando no van acompañados
de "calidez y sensibilidad", explicaron los científicos.
Respuesta al estrés
Vivir en un hogar con altas expectativas de autocontrol
paterno, pero con poca sensibilidad, podría ser estresante,
por lo que comer de más se transformaría en
una posible respuesta al estrés.
Al analizar por separado las conductas maternas y las paternas,
las mujeres estrictas eran cinco veces más propensas
a criar chicos obesos que las madres que tenían un
trato flexible y respetuoso, aunque sin dejar de establecer
reglas claras de comportamiento. Pero mientras los hijos
de estas mujeres evitaban el sobrepeso, los chicos con madres
"negligentes" y "permisivas" tenían
el doble de posibilidades de padecerlo.
"La diferencia entre los distintos tipos de padres
llama bastante la atención", aseguró
la doctora Kay Rhee, autora principal del estudio, que también
señaló que los padres que muestran respeto
y calidez en un entorno con reglas claras también
ayudarían a sus hijos a aprender a tomar buenas decisiones
sobre los alimentos y la actividad física.
Otros estudios ya habían demostrado que un estilo
flexible en los padres mejora el rendimiento escolar de
los chicos y disminuye la depresión.
"Algunos padres tendrían problemas para cambiar
el estilo con el que tratan a sus hijos, pero muchos otros
serían propensos a hacerlo si sólo recibieran
el consejo adecuado", dijo el doctor John Lavigne,
psicólogo en jefe del Hospital de Niños Memorial,
de Chicago, que no participó en el estudio.
Para determinar el estilo que utilizaba cada padre para
tratar a sus hijos, los investigadores encuestaron a las
madres y las observaron interactuar con ellos cuando éstos
tenían cuatro años. Midieron el índice
de masa corporal de los chicos sólo cuando ellos
llegaron a la escuela primaria en primer grado.
El 17% de los chicos de los hogares con disciplina estricta
eran obesos, comparados con el 9,9% de los chicos en hogares
con padres "indulgentes", el 9,8% de los chicos
con padres "permisivos" y el 3,9% de los chicos
de hogares "flexibles".
"Los chicos necesitan que los adultos les pongan algunos
límites y, a medida que maduran, deben aprender qué
es la responsabilidad", dijo la doctora Nancy Krebs,
codirectora del grupo de trabajo en obesidad de la Academia
de Pediatría de los Estados Unidos, que participó
en el estudio.
Sin embargo, como no se tomó en cuenta el peso de
los padres, los investigadores no pueden descartar que éste
pueda influir tanto en el modo de relacionarse con los chicos
como en la tendencia a la obesidad de éstos.
Estudios previos habían indicado que el estilo de
crianza no está vinculado con el peso.
LA
NACION | 06.06.2006 | Página 12 | Ciencia/Salud