Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION
Deberá especificar el valor energético
por porción y el contenido de grasas "trans".
Elegir siempre es difícil. ¿Me convendrá
casa o departamento? ¿Le daré el voto a éste
o a aquél? Pero en materia de elecciones cotidianas,
uno de los desafíos que cada vez se hace más
complicado... es seleccionar qué comer de entre decenas
de productos aparentemente similares que nos ofrecen las
góndolas de los supermercados.
Una de las razones, por supuesto, es que no llegamos a
percibir cuáles son las características distintivas
de cada uno dentro de esa jungla siempre cambiante de alternativas.
Pero una disposición que acaba de publicarse en
el Boletín Oficial promete empezar a poner un poco
de orden: próximamente, todos los alimentos envasados
deberán llevar un nuevo rotulado que explicite exactamente
su contenido nutricional (hidratos de carbono, proteínas,
grasas totales, fibra alimentaria, sodio, grasas saturadas
y "trans"), valor energético -pero en porciones
normalizadas (es decir, iguales para todos)-, y porcentaje
del valor diario recomendado.
"El consumidor está poco informado", afirmó
ayer el licenciado Sergio Britos, director asociado del
Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni),
durante una presentación denominada "Qué
compramos cuando compramos y qué comemos cuando comemos".
"La publicidad, de alguna manera, contribuye a generar
un poquito más de confusión a la hora de destacar
las propiedades de los alimentos. Una decisión de
compra más razonada puede abaratar hasta el 15% el
costo de la alimentación."
La nueva reglamentación, que entrará en vigor
el 1° de agosto de 2006 en los países del Mercosur,
se aplicará a la totalidad de los alimentos envasados,
menos las bebidas.
Una de las novedades es que se introduce la obligación
de informar el contenido de grasas "trans". "Son
ácidos grasos que se forman en el proceso industrial
de hidrogenación de los aceites, y que las empresas
utilizan para mejorar la consistencia, palatabilidad y durabilidad
de los productos; por ejemplo, en margarinas, alimentos
panificados, golosinas y snacks -explicó Britos-.
Pero tienen un problema, y es que se comportan en el organismo
del mismo modo que las grasas saturadas: disminuyen la fracción
HDL del colesterol (el bueno), y aumentan la fracción
LDL (el malo). Por esta razón, la Organización
Panamericana de Salud viene sugiriendo en los últimos
años la necesidad de eliminarlas de la dieta. De
alguna manera éste es el motivo por el que se exigirá
que se declare su contenido."
Para identificarlas, estos ácidos grasos necesitan
un procedimiento analítico diferente del usual, que
sólo un puñado de laboratorios locales pueden
aplicar, además del del Cesni. "Si no, parece
que el producto tiene un ácido "bueno"
-explicó el doctor Raúl Uicich, jefe del laboratorio
de la institución-; en cambio, cuando uno usa un
método adecuado aparecen las grasas "trans"."
Hay además otros dos datos importantes: la estandarización
de la porción como unidad de medida para declarar
la información nutricional y la obligatoriedad de
informar cuánto cubre de la necesidad diaria de nutrientes.
"Todos los alimentos van a tener que exhibir un panel
de información nutricional común -prosiguió
Britos-. Las empresas deberán declarar estos nutrientes
y para cada alimento deberán informar la unidad de
medida y su expresión en una unidad de medida casera
[por ejemplo, gramos y galletitas]. El tamaño de
la porción no estará sujeto al arbitrio de
cada empresa, sino normalizado en el código alimentario.
Y el porcentaje del valor diario recomendado (%VD) expresará
cuánto cubre el alimento de la recomendación
diaria calculada sobre la base de una dieta estándar
de 2000 calorías, que es el valor de referencia promedio
para personas sanas mayores de cuatro años."
"Son pocos los países en el mundo que han tomado
esta decisión -agregó Uicich-. A partir del
1° de enero comenzará a regir una disposición
similar en los Estados Unidos y Canadá. En Australia
también están pensando en implementarlo el
año próximo."