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Influencia de las madres obesas en la alimentación de sus hijos en los primeros meses de vida

Agustín Piñeyro Cabrera

En un estudio presentado en mayo de este año en el Nutrition Journal de Estados Unidos se investigó la relación entre las madres obesas y la influencia de su comportamiento en la alimentación de su hijo durante los primeros meses de vida.


Si bien existen evidencias de muchos estudios que han identificado factores ambientales y genéticos en las posibles causas de obesidad en niños preescolares, la relación entre la composición corporal y peso de la madre, y la forma en que ella interacciona y alimenta a su hijo recién nacido, hasta este momento, no había sido estudiada.

Tomando como unidades de análisis a niños de 4 a 6 meses y sus respectivas madres, el estudio consistió en observar la forma en que el niño era alimentado (alimentación a pecho, con fórmula o mediante alimentación complementaria) y cómo la madre se relacionaba con el niño durante las 24 hs. del día.

También se realizaron medidas antropométricas, tanto en los niños como en sus madres, para establecer si existía algún grado de sobrepeso u obesidad, y se midió la tasa metabólica y el nivel de actividad física de los niños.

Los resultados establecieron que, si bien había diferencias de Indice de Masa Corporal importante entre algunas madres, el peso de los niños recién nacidos, su composición corporal y performance de crecimiento no demostraban diferencias significativas. Sin embargo, los niños que provenían de madres obesas consumían más energía, principalmente como hidratos de carbono, que los niños provenientes de madre de peso normal.

En los dos grupos de niños, el consumo de grasas y proteínas no mostraba variaciones entre niños de madres obesas y niños de madres de peso normal, independientemente de que la forma de alimentar al niño sea con fórmula o leche materna.

La diferencia en el consumo de hidratos de carbono provenía de la alimentación complementaria que la madre ofrecía al bebé, estableciéndose de esta forma una relación positiva significativa (p < 0.05) entre el total de energía ingerida por el niño y el peso corporal de la madre.

Teniendo en cuenta que los niños utilizados en el estudio eran menores de 6 meses, se destaca entonces la tendencia de las madres obesas a una alimentación complementaria temprana (en relación a la recomendación OMS que indica que la Alimentación Complementaria debe comenzar cumplido el sexto mes) y, como se ha demostrado en otros estudios, este inicio temprano en la alimentación complementaria se relaciona positivamente con estados futuros de obesidad.

También se observó (p < 0.01) que las madres obesas ocupaban menos tiempo para interactuar con su hijo y para alimentarlo (sobre todo la hora anterior al momento de brindarle la alimentación) y que los niños de madres con sobrepeso u obesidad pasaban más tiempo durmiendo que los niños de madres de peso normal.

Con respecto al número de alimentaciones, se pudo ver una tendencia de los niños provenientes de madres obesas a tener menos cantidad de alimentaciones por día, más espacio entre cada una de ellas, ingerir más energía en cada alimentación que los niños provenientes de madres de peso normal y a utilizar menos tiempo para cada alimentación.

Con respecto a la tasa metabólica, se ha observado una tendencia en los niños de madres obesas a poseer un gasto respiratorio más elevado.

En conclusión, el estudio ha demostrado a través de la observación directa que los niños nacidos de madres obesas ingieren más energía que los niños provenientes de madres de peso normal y que esa energía derivada de hidratos de carbono proviene de la alimentación complementaria temprana.

Se establecen además dos relaciones que no deben ser pasadas por alto y que deben ser un punto de especial atención del profesional de la salud: por un lado, la relación que indica que a mayor sobrepeso de la madre, mayor aporte energético recibirá el niño y, por el otro, que a mayor sobrepeso de la madre menor es el tiempo de interacción con su hijo incluyendo esto último menor tiempo alimentando al niño y menor tiempo de interacción una hora antes de alimentarlo.

La exposición temprana a un consumo excesivo de energía proveniente de la alimentación complementaria comenzada antes de tiempo, de aquellos niños nacidos de madres obesas, posiblemente, sea la antesala a un futuro estado de obesidad infantil.

En este estudio no hubo diferencias significativas de peso entre los niños provenientes de madres obesas o madres de peso normal, pero en los grupos de niños de madres obesas se vio que consumen en promedio unas 19.7 kcal por kilo de peso más que los niños nacidos de madres de peso normal. Asumiendo que aproximadamente 4900 kcal son necesarias para ganar un kilo de peso, tomaría una cantidad de tiempo considerable a los niños para convertirse en obesos.

Esto explica porqué los investigadores aseguran que tomaría hasta dos años de alimentarse en exceso antes que un niño de las características del estudio tenga una ganancia de peso notable que se traduzca en obesidad.

De una u otra manera, este estudio abre una nueva puerta a la prevención de la obesidad infantil. Recalca y confirma una vez más la importancia de educar al paciente correctamente, con seriedad y basado en conocimientos reales y fundados sobre los tiempos y las formas de realizar una adecuada alimentación complementaria.

También insta al profesional de la salud del área nutricional a un estado de alerta a la hora de tratar a pacientes madres con sobrepeso u obesidad, y a fomentar en ellas un estado de conciencia sobre la alimentación de su hijo y a motivarla a interactuar con él durante todo el día y, sobre todo, en los momentos anteriores a la alimentación y durante la misma.

Una intervención temprana de prevención, que eduque a la madre y cree en ella desde el comienzo hábitos saludables será un acertado ahorro de complicaciones a futuro.

Bibliografía
Russel Rising, Fima Lifshitz; "Relationship between maternal obesity and infant feeding-interactions", 16 de febrero de 2005; publicado en Nutrional Journal, 12 de Mayo de 2005.


Fuente: www.nutrar.com.ar