En base a nota publicada en búsqueda el día
13 de julio
de 2006, realizada por Cristina Canoura.
Participaron 900 habitantes de Montevideo y localidades
urbanas del interior de más de 10 mil habitantes
de todo el país bajo la coordinación del Dr.
Raúl Pisabarro.
En los últimos ocho años la obesidad aumentó
poco en Uruguay pero los que están más obesos
no son precisamente los jóvenes sino las personas
mayores de 66 años que están en mayor situación
de riesgo porque padecen otras patologías asociadas
como hipertensión, diabetes II, colesterol, ácido
úrico, entre otros. Las mujeres superan a los hombres
en todos los rangos de edades con índices superiores
de masa corporal (IMC).
El índice de masa corporal es el cociente que se
obtiene al dividir el peso en kilos entre la altura en metros
al cuadrado. Se considera normal cuando el valor es menor
de 25. Existe sobrepeso cuando el cociente es de 25 a 29.9;
obesidad de 30 a 34.9 y obesidad de alto riesgo cuando el
IMC es de 35 o más.
Mientras en 1998, el 51% de los uruguayos presentaba algún
problema de sobrepeso, actualmente el 54% tiene un índice
de masa corporal (IMC) mayor de 25. Ocho años atrás,
38% de los menores de 36 años y 63% de los mayores
de 66 años evidenciaban sobrepeso. Hoy, los guarismos
se cambiaron y en el grupo de 18 a 35 años tienen
exceso de peso 25% contra 73% de los que superan los 66
años. Es decir, ha disminuido el sobrepeso y la obesidad
en los menores de 35 años y ha aumentado en los mayores
de 35 años. Las personas de nivel socioeconómico
medio y las que apenas cursaron estudios primarios son las
que muestran niveles más altos de sobrepeso y obesidad.
Los datos surgen de la II Encuesta Nacional de Sobrepeso
y Obesidad (ENSO II) realizada entre el 13 y el 28 de mayo
de 2006 coordinada por el doctor Raúl Pisabarro.
La primera encuesta de este tipo con adultos se efectuó
en 1998 y en el 2000 la pesquisa se focalizó en los
niños.
"La buena noticia es que aparentemente los jóvenes
entendieron el mensaje, se cuidan más y se alimentan
mejor. La mala es que la obesidad ha aumentado en los mayores
de 35 años y afecta sobre todo a las personas con
mayores riesgos vasculares", confirmó Pisabarro
a Búsqueda.
Método. Para el ENSO II fueron entrevistadas en
sus hogares 900 personas residentes en Montevideo y localidades
urbanas del interior del país con más de 10
mil habitantes, seleccionadas según los criterios
de muestras proporcionados por el Instituto Nacional de
Estadísticas en base al último CENSO General
de Población, Hogares y Viviendas.
Para determinar el peso de cada entrevistado se utilizaron
40 balanzas de idéntica marca y modelo. Del mismo
modo fueron usados centímetros idénticos para
medir altura y cintura. Con ambas medidas se calculó
el índice de masa corporal. Un 11% de los entrevistados
no fue pesado y en su lugar ellos reportaron su peso.
Medida de la cintura. En los últimos años,
además del IMC, la medida de la cintura es uno de
los indicadores de riesgo de síndrome metabólico
originado en la resistencia del organismo al normal funcionamiento
de la insulina. Éste síndrome se caracteriza
por un conjunto de tres o más trastornos que conducen,
si no se controlan, a enfermedades cardiovasculares. Entre
ellos se destaca la alteración de los lípidos,
de la glucosa (diabetes tipo II), del colesterol, la hipertensión.
Según Pisabarro, "la obesidad es el corazón
del síndrome metabólico". Destacó
que en el 2005 se acordaron medidas internacionales de la
cintura cuyos límites establecen el riesgo de desarrollar
esa patología considerada la epidemia del siglo XXI.
Las mujeres con un contorno de cintura mayor de 80 centímetros
tienen riesgo mayor de síndrome metabólico.
Entre los hombres, una cintura mayor de 94 centímetros
determina riesgo alto de síndrome metabólico.
De acuerdo con los resultados de la encuesta, 73% de las
mujeres y 50% de los hombres tienen medidas de cintura que
los colocan en la franja de alto riesgo para el síndrome
metabólico. En el total de los encuestados, 44% tienen
medidas de cintura de alto riesgo. Si se compara con las
cifras de 1998, en esa época 38% de los encuestados
estaba en situación de alto riesgo debido a su grasa
abdominal.
Son las mujeres las que exhiben los guarismos mayores;
en las que tienen más de 66 años el alto riesgo
afecta a 72 por ciento (54% de los hombres de esa edad).
A menor educación y nivel socioeconómico,
la cintura de alto riesgo es superior.
Hipertensión y patologías coronarias. Los
resultados de la ENSO II muestran que la obesidad multiplica
por 5 la posibilidad de sufrir hipertensión y por
6 cuando el IMC es alto.
De las personas con peso normal, sólo 9% es hipertensa.
En cambio, 48% de los obesos y 51% de los de alto riesgo
tienen valores de presión arterial por encima de
lo normal.
A la pregunta de si "¿Tuvo algún infarto,
le hicieron bypass o angioplastia, tiene diagnóstico
de enfermedad coronaria?", sólo 5% de las personas
con IMC normal respondió afirmativamente. El porcentaje
se duplica entre las personas con sobrepeso (11%) y llega
a 18% entre los encuestados con IMC de alto riesgo. En este
último grupo, 11% ya sufrió un infarto y 42%
tiene antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares.
Ácido úrico, colesterol, diabetes y hemiplejia.
La condición de obeso u obesa duplica y casi triplica
la posibilidad de desarrollar colesterolemia, hemiplejia
e hiperuricemia respectivamente. Esta última afecta
a 4% de quienes tienen peso normal y a 11 de los que están
en el grupo de alto riesgo.
La presencia de niveles altos de colesterol se duplica
con el sobrepeso, confirma la ENSO II. Apenas 8 % de las
personas con peso normal tiene hipercolesterolemia pero
entre 17 y 20% de las personas con niveles diferentes de
sobrepeso tienen alterado el colesterol.
También, el sobrepeso y la obesidad se asocian con
la prevalencia de diabetes.
Entre las personas con peso normal apenas 2% es diabética.
En tanto, los diabéticos son 18% de los que tienen
IMC de alto riesgo y 11% de los que tienen obesidad. Del
mismo modo, los antecedentes familiares de primer grado
(padre, madre, hermanos) de diabetes predisponen a la obesidad.
De las personas de peso normal, 19% tiene algún pariente
directo diabético mientras que entre los obsesos
el porcentaje se eleva a 27%, detecta la encuesta. El peso
más fuerte lo tiene el antecedente de madre diabética,
acota Pisabarro.
Agrega que tener una madre obesa determina un alto riesgo
de obesidad para el descendiente. Entre las personas normopeso,
26% tiene madre obesa, mientras que 52% las personas obesas
relatan historias maternas de obesidad.
Uruguay sentado. Entre los factores que inciden también
en el sobrepeso y la obesidad figura en un lugar prioritario
la falta de ejercicios y el exceso de consumo de alimentos
ricos en grasas saturadas.
La ENSO II detectó que sólo 17% de los uruguayos
practica algún deporte que implique "ejercicio
vigoroso". La mayoría de los uruguayos le dedica
0 minutos por semana a la práctica de un deporte.
Sólo 20% camina como ejercicio planificado.. El 21%
de las personas con peso normal realiza ejercicios potentes
por lo menos una vez por semana pero ese porcentaje se reduce
a menos de 10% en las que tienen un IMC de 30 o más.
En la totalidad de los encuestados, el promedio de tiempo
semanal dedicado al deporte es de 41 minutos (55 las personas
de peso normal y sólo 17 el que dedican los obesos
y los individuos con alto riesgo.
A través de la encuesta se investigaron tres actividades
que implican ejercicio físico (trabajo activo, caminar,
cuidar niños) y cuatro actividades consideradas "pasivas"
(manejar, estudiar, trabajar sentado, mirar TV).
Todos los grupos dedican, por lo menos, seis horas diarias
en promedio a una o varias de las actividades que promueven
ejercicio y entre 8 y 9 horas diarias a una o varias actividades
pasivas. De todas, la única que es directamente proporcional
al aumento de masa corporal es mirar televisión.
las personas con peso normal le dedican 2h40' y las de alto
riesgo 3h25'.
Por otra parte, aceite, mayonesa, pan, bizcochos, fritos,
fiambres y embutidos y galletas o galletitas de diferente
tipo figuran en el listado de alimentos con exceso de grasas
no recomendadas que por lo menos 60% de los uruguayos comen
a lo largo de la semana.