Por Patricia Reaney
LONDRES (Reuters).- Las mujeres que aumentan de peso entre
sus embarazos tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones,
como hipertensión, diabetes y aborto espontáneo,
informaron investigadores suecos y estadounidenses. Incluso
las madres que no poseen sobrepeso ni son obesas, pero que
aumentan de peso antes de su siguiente embarazo podrían
ser más propensas a padecer alguno de estos problemas.
"El aumento de peso eleva el riesgo de [padecer] una
serie de complicaciones en el embarazo, y esto indica que
las asociaciones halladas previamente entre la obesidad
y los resultados del embarazo son causales", dijo el
profesor Sven Cnattingius, del Instituto Karolinska en Estocolmo,
Suecia.
En un estudio que observó a una población
de más de 150.000 mujeres de Suecia que tuvieron
su primer y segundo hijo entre 1992 y 2001, Cnattingius
y Eduardo Villamor, de la Escuela de Salud Pública
de Harvard, Estados Unidos, analizaron la relación
entre el aumento de peso entre embarazos y las complicaciones
durante la gestación y el alumbramiento.
Los expertos hallaron que cuanto mayor era el peso ganado
por las madres entre los nacimientos de sus hijos, mayores
eran los riesgos de padecer preeclampsia, hipertensión,
diabetes, partos por cesárea y abortos espontáneos.
Ese incremento de peso también puede causar el nacimiento
de un bebe de gran talla.
"Resulta que las mujeres no necesitan volverse obesas
o tener sobrepeso para aumentar sus posibilidades de obtener
malos resultados gestacionales. Sólo un incremento
relativamente modesto en el peso entre los embarazos podría
conducir a una enfermedad grave", señaló
Villamor en un comunicado.
Indice de masa corporal
Pero si las madres reducen su peso, los riesgos disminuyen.
En la investigación, cuyos resultados fueron publicados
en la revista médica The Lancet, los científicos
calcularon la diferencia en el índice de masa corporal
(IMC) de las participantes entre el primer y el segundo
embarazo, y la tasa de complicaciones durante la segunda
gestación y parto.
El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos por
la altura en metros al cuadrado. Un IMC de 20 a 25 puntos
es saludable. Entre 25 y 30, la medición indica sobrepeso,
y de 30 a 40 puntos se trata de un indicador de obesidad.
Pese a que el riesgo de sufrir la mayoría de las
complicaciones es menor que el 1%, un aumento de una a dos
unidades en el IMC eleva las posibilidades de desarrollar
diabetes y alta presión arterial durante el embarazo
entre un 20 y un 40%, en promedio.
"Mi consejo para las mujeres es que intenten evitar
aumentar de peso entre los embarazos", dijo el doctor
Cnattingius.
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