Las personas con bajo peso cuando son infantes tienen
más riesgos de sufrir sobrepeso al ser adultos si
su estilo de vida es sedentaria y sin ejercicio.
Las políticas para combatir la desnutrición
necesitan enfocarse tanto en la obesidad como en el raquitismo,
y la clave para evitar ambos depende de la buena nutrición
en los niños de hasta dos años, informó
ayer la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Catherine Bertini, presidenta del comité para la
nutrición de la ONU, señaló que la
obesidad ya no era un problema únicamente de los
países ricos; las naciones pobres ahora enfrentan
ambos tipos de desnutrición y los problemas de salud
que llevan asociados.
Aunque la desnutrición -que afecta a 170 millones
de niños en el mundo en vías de desarrollo-
sigue siendo una de las causas principales de muerte y enfermedad,
la obesidad y sus afecciones relacionadas, como enfermedades
del corazón, apoplejías, cáncer y diabetes,
están aumentando rápidamente incluso en los
países más pobres. Según estimados
de la ONU a nivel mundial, cerca de 300 millones de adultos
son clínicamente obesos.
Expertos en salud señalaron que las personas que
sufren de bajo peso siendo infantes presentan más
riesgos de sufrir sobrepeso al ser adultos si su estilo
de vida posteriormente se inclina hacia una mayor ingesta
de calorías y menos ejercicio. Además, señalan
la creciente urbanización como la causa principal
de la explosión de obesidad en países como
India, China e incluso Mozambique.
Un reporte del Banco Mundial publicado destacó que
casi un tercio de los niños de países en vías
de desarrollo tenían un peso bajo, y a los dos años
el daño a su desarrollo físico y mental era
irreversible.
"Debemos llegar a los niños de manos de dos
años", indicó Bertini en Ginebra, donde
el comité realiza actualmente su junta anual. "Si
un niño recibe una buena nutrición desde su
nacimiento hasta los dos años, todos los resultados
de su vida cambiarán. Si dejamos pasar esa ventana
de oportunidad, los perderemos potencialmente para siempre".
Bertini dijo que las agencias de la ONU y los países
que contribuyen a la causa deberán enfatizar la importancia
de amamantar a los bebés además de educar
a la gente, en especial a las madres, sobre opciones de
alimentos saludables para sus hijos.
Aunque la tendencia a favor de la "comida rápida"
como las hamburguesas y las pizzas ha sido tachada como
culpable del aumento de la obesidad en China e India, en
la mayoría de los países pobres este padecimiento
refleja una dieta altamente dependiente en carbohidratos
de primera necesidad como maíz, aunada a un estilo
de vida más sedentario, como por ejemplo ver televisión.
Fuente: El Universal.
Link Original: www.eluniversal.com.mx/articulos/29651.html