Si aumenta más de 14 cm, el peligro sube hasta
un 40%
ATLANTA, Estados Unidos.- Si aún no está totalmente
convencido de que esos rollitos de más que tanto
le molestan frente al espejo son poco saludables, le interesará
saber que debe estarlo... El tejido adiposo que se forma
dentro del abdomen es peligroso, en especial, para el corazón.
¿Cómo podemos medir nuestro riesgo? Distintos
trabajos presentados ayer en la 55ª Reunión
Anual del Colegio Americano de Cardiología en esta
ciudad confirman que el tamaño de la cintura es un
indicador independiente de la cantidad de esa grasa intraabdominal
precursora de la inflamación de la pared arterial
y, por lo tanto, de enfermedades cardiovasculares. Uno de
esos estudios se realizó en 63 países, incluida
la Argentina.
"Por cada 16 años que envejecemos se triplica
la posibilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Y para poner a la obesidad en perspectiva, por cada 14 y
14,9 centímetros de aumento del tamaño de
la cintura [con respecto a los valores de referencia] en
hombres y en mujeres, respectivamente, el riesgo cardiovascular
aumenta de 21 a 40 por ciento", dijo ayer a LA NACION
el doctor Sydney Smith Jr., miembro del panel de expertos
que dirigió este estudio multicéntrico y preside
el Consejo de Asesores de la Federación Mundial del
Corazón. De modo que al igual que la edad, para el
experto, la circunferencia de la cintura comienza a posicionarse
como un indicador de riesgo cardiovascular.
"Necesitamos conocer el tamaño de nuestra cintura,
como nuestra edad, nuestra presión arterial y nivel
de colesterol", insistió Smith, que además
es director del Centro de Ciencia y Medicina Cardiovascular
de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU).
En el denominado estudio IDEA, según sus siglas
en inglés,por Día Internacional de Evaluación
de la Obesidad Abdominal, 6407 médicos clínicos
les midieron el perímetro de cintura durante 24 horas
de junio de 2005 a los 168.159 pacientes de entre 18 y 70
años que ingresaron en sus consultorios. En la Argentina
participaron 3000 pacientes y más de 50 médicos.
Según los resultados obtenidos, en promedio, el
16% de los hombres y el 12,5% de las mujeres participantes
padecían ya de enfermedad cardiovascular. En América
latina, esa cifra fue del 10% contra el 26% en Europa oriental.
En cuanto a la cantidad de personas con sobrepeso y obesidad,
"entre el 60 y el 70% de la población estudiada
superaba su peso normal", afirmó el profesor
Jean-Pierre Després, miembro del panel de expertos
del IDEA y director de Investigación en Cardiología
del hospital de la Universidad Laval, en Québec,
Canadá, que fue el país que obtuvo las cifras
más altas: allí el 75% de hombres y 65% de
las mujeres tenían sobrepeso.
"Comprobamos que en todas las regiones estudiadas
(que excluyeron los Estados Unidos) existe una fuerte relación
entre el perímetro de la cintura y las enfermedades
cardiovasculares, tanto en las poblaciones más obesas
como en las más delgadas; es decir, independientemente
del índice de masa corporal", señaló
a LA NACION el endocrinólogo Steve Haffner, profesor
del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de
San Antonio, Texas (EE.UU.) y responsable de presentar los
resultados del IDEA.
En la Argentina, el 42% de las mujeres que participaron
del estudio excedían los 88 centímetros de
cintura y el 40% de los varones superaban los 102 centímetros,
ambos valores considerados normales. Al medir el índice
de masa corporal o IMC, el 61% de las mujeres (el 34% con
sobrepeso y el 27% con obesidad) y el 77% de los hombres
(45% con sobrepeso y 32% con obesidad) tenían un
BMI superior a 25, es decir más alto que el valor
considerado normal para el peso y la estatura.
"Se podría deducir que a los argentinos nos
gusta comer y la mayoría tiene algunos kilos de más
-dijo el doctor Juan Krauss, coordinador del IDEA para la
Argentina-. Este estudio demuestra que entre los 35 y los
55 años, el IMC de los argentinos aumenta y que después
de esa edad empieza a bajar."
Además, el trabajo demostró que, a mayor
nivel educativo, menor IMC; que entre los desempleados y
los jubilados ese índice es más alto y que
el tabaquismo influye en el descenso del IMC debido a los
elementos anorexígenos del tabaco. "Están
más flacos, pero, ¿a qué costo?",
se preguntó Krauss, coordinador del Area Ambulatoria
de Cardiología del Instituto del Corazón del
Hospital Italiano.
Un recurso práctico
Pero, ¿qué pasa con la cintura?
Se vio que el IMC y el perímetro de la cintura fue
mayor en los habitantes de áreas rurales que en las
áreas urbanas. Entre las mujeres de 45 a 60 años,
la cintura aumentaba con la menopausia.
"Todos los médicos controlan la presión
en la consulta. Algunos pesan a los pacientes. Muy pocos
les miden la cintura", insistió el doctor Krauss.
Es que, de imponerse este control en la consulta con el
médico clínico y también en casa, el
conocido centímetro de costurera se convertiría
en un recurso práctico para prevenir enfermedades
cardiovasculares a largo plazo.
"Medir la circunferencia de la cintura únicamente
no es suficiente, pero es mejor que basarse sólo
en el BMI -comentó Després-. Si a una cintura
amplia la acompaña un nivel normal de triglicéridos
en la sangre, la grasa acumulada es subcutánea y
no tan peligrosa. En cambio, si los triglicéridos
están altos, la grasa es visceral", es decir,
oculta entre los órganos.
Para Krauss, lo mejor para un buen diagnóstico del
riesgo cardiovascular es tener en cuenta el IMC y la cintura
del paciente, en especial, en personas con mucha masa muscular.
"El IMC no indica el grado de grasa intrabdominal,
mientras que la medida de la cintura, sí", dijo.
Sin hacer trampas y colocado a la altura del ombligo, el
perímetro no debe superar los 102 centímetros
en el hombre y los 88 en la mujer hasta que las sociedades
científicas elaboren un consenso definitivo que indique
el punto de corte adecuado según el sexo, la edad
y la etnia.
Aunque sobre esto último, la Federación Internacional
de Diabetes se animó en 2005 a dar el primer paso.
Preocupados porque el 80% de las personas diabéticas
muere por enfermedad cardiovascular, los médicos
establecieron medidas bastante más estrictas, en
especial para los caucásicos: 94 centímetros
para ellos y 80, para ellas.
En la Argentina, el 61% de las mujeres y el 70% de los
varones participantes del estudio superaban esos valores.
"Si el tamaño de la cintura es elevado, la persona
debe pedirle al médico que controle el nivel de triglicéridos
en la sangre. Si ambos están altos, hay un 80% de
probabilidad de que la persona tenga síndrome metabólico",
explicó Després.
Otro trabajo realizado por investigadores del Centro Médico
Universitario de la Universidad de Groningen, Holanda, sobre
7680 pacientes, demostró que la circunferencia de
la cintura y la relación entre ésta y la cadera
aportaban más información del riesgo de sufrir
un infarto, una isquemia cardíaca, un bypass o de
morir que otros indicadores.
"Observamos que la medida de la cintura, y la relación
entre ésta y la cadera fueron indicadores más
precisos de eventos cardíacos entre los pacientes
y probamos estadísticamente que son mejores predictores
que el IMC", señaló a LA NACION la bióloga
Anne Chris Jonkers, investigadora principal del estudio.
Para la experta, un IMC elevado no necesariamente indica
un riesgo aumentado, dado que "no aporta información
de la distribución de la grasa del paciente".
Por Fabiola Czubaj
Enviada especial La Nación