Batalla a la obesidad: crecen
las operaciones de by-pass gástrico
Georgina Elustondo
La intervención que le sacó 50 kilos a Diego
disparó las consultas en Argentina y el mundo. En
el Argerich, por ejemplo, subieron un 100% y 400 pacientes
esperan operarse. Advierten sobre los riesgos.
Todos quieren ser Maradona". La frase no tiene nada
de novedoso. El deseo se repite desde que "el Diez"
deslumbró al mundo en el Mundial Juvenil de Tokio,
en 1979 y con apenas 19 años. Lo novedoso es que
ese sueño hoy asoma en escenarios que nada tienen
que ver con sus habilidades futbolísticas y con las
bondades de la fama. Y más novedoso aún es
que esa sana e histórica envidia está corriendo
hoy por carriles tan inéditos para Maradona como
son la estética y la salud: hoy todos quieren imitar
a Diego en su batalla triunfal contra la obesidad y sus
secuelas.
Según un relevamiento de Clarín, muchos obesos
argentinos, latinoamericanos y hasta Europeos quieren hacerse
la operación que le pulverizó casi 50 kilos
en siete meses. "La intervención de Diego fue
un boom, disparó consultas de todo el mundo. ¡Fue
como operar al Papa! Recibimos llamados y pacientes de todos
lados y las consultas se triplicaron en los últimos
meses", reveló a este diario Francisco Holguín,
director de la clínica colombiana Medihelp Services,
donde operaron a Maradona el 3 de marzo pasado.
"Fueron tan buenos los resultados y se lo ve tan saludable
que la gente ha tomado conciencia de los estragos que provoca
la obesidad. Las intervenciones se duplicaron: hacíamos
7 por semana y hoy estamos en un promedio de 15. Hasta hemos
operado a una adolescente de 14 años", cuenta
Holguín, todavía sorprendido por el "efecto
Maradona". "El impacto fue tal que está
afectando al sistema de salud colombiano. Ya hubo 16 personas
que interpusieron medidas judiciales para que les hagan
la operación gratuitamente", dice (ver Muy cara...).
Argentina también acusó recibo. "Lo
que ocurrió con Diego nos ha incrementado muchísimo
la consulta. Creció más de un 100% y ya tenemos
más de 400 pacientes en el Programa de Obesidad que
aspiran a llegar a la operación", comenta el
doctor Néstor Hernández, especialista en cirugía
bariátrica y actual director del Hospital Argerich,
el único centro de salud público que hace
la operación de by-pass gástrico en Buenos
Aires y con un equipo multidisciplinario especialmente capacitado.
"El problema es que estamos desbordados. No tenemos
capacidad física ni humana para responder a la demanda
que estamos teniendo".
En el hospital ya hicieron más de 50 intervenciones
de este tipo en lo que va del año. "Esta operación
está indicada para pacientes que tienen obesidad
mórbida (que genera enfermedades asociadas), con
un índice de masa corporal arriba de 35 o 40. Son
operaciones serias, que no deben hacerse en cualquier lado
porque está en riesgo la vida. Nosotros encaramos
el tema como una enfermedad de alta complejidad. No importa
la estética sino la enfermedad del obeso", agregó.
En el Hospital Austral y en el Instituto Fleming también
recogieron las consecuencias del éxito del by-pass
gástrico de Diego. "Hay más consultas,
pero sobre todo lo que observamos es que la gente viene
más convencida y pide directamente la cirugía
de Maradona", cuenta el doctor Oscar Brasesco, al frente
de los Programa de Obesidad de ambas instituciones. "Ya
hemos hecho unas 250 intervenciones y estamos muy contentos,
porque los resultados son muy buenos".
También en el Hospital Italiano el efecto Maradona
"fue explosivo". El doctor Demetrio Cavadas, jefe
de la Sección Esófago, Estómago y Duodeno,
asegura que la consulta "por lo menos se quintuplicó.
No damos abasto, pero creemos que después del impacto
habrá una meseta. Hasta hubo consultas ridículas,
como obesos de 80 años que quieren operarse. La gente
busca ayuda porque siente agotados sus esfuerzos personales
y ve en su ídolo que la operación funciona.
Pero hay que aclarar que no todos pueden conseguir el mismo
resultado: después de los 60 años es más
difícil", subraya.
En la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos de Alimentación
celebran las consecuencias que la operación de Maradona
sembró entre la población con problemas de
sobrepeso. "Observamos un impacto positivo y muy favorable.
Motivó a mucha gente y eliminó miedos y fantasías.
Muchas personas se decidieron a operarse y eso va a mejorar
sustancialmente su calidad de vida", dice el nutricionista
Julio Montero, representante de América latina en
la Sociedad Internacional de Obesidad.
El sueño de seguir los pasos de Maradona muchas
veces se estrella contra los costos de la operación.
"La consulta creció. La gente se identifica
y quiere lo mismo, pero muchos no se la pueden hacer porque
es muy cara y la cobertura es casi nula", dice el doctor
Rudolf Buxhoeveden, cirujano del Hospital Alemán.
La guerra contra la obesidad ya suma unas cuantas batallas
exitosas. "Hoy hay más de quince intervenciones
quirúrgicas para atacarla, pero las más comunes
son la banda gástrica y el by-pass gástrico,
que es el procedimiento más recomendado hoy en día
porque las complicaciones que tenía se eliminaron
a partir del 93, cuando se empezó a hacer por vía
laparoscópica y todos los problemas asociados a la
herida, que eran la mayoría, desaparecieron",
explica Brasesco.
Ambas intervenciones se agrupan bajo el rótulo de
cirugías bariátricas. Hasta hace unos meses,
la que más se practicaba en Argentina (incluso en
hospitales públicos) era la banda gástrica,
que puede ser fija o ajustable.
Consiste en un anillo de silicona, que se coloca en la parte
superior del estómago (lo deja como si fuera un reloj
de arena) para restringir la cantidad de alimentos que tolera.
Es un procedimiento menos eficaz que el by-pass.
El by-pass gástrico, por su parte, además
de reducir el volumen del estómago altera el proceso
de digestión porque se hace una derivación
de parte del intestino delgado. Por eso se lo llama procedimiento
malabsortivo, porque implica que los alimentos pasen de
largo de una porción del intestino delgado que absorbe
nutrientes. La operación dura entre dos y cinco horas,
según el paciente y la experiencia de los médicos,
y requiere un par de días de internación.
Después de los procedimientos, se realizan controles
periódicos y el paciente debe tomar de por vida complejos
vitamínicos, ácido fólico y calcio
en algunos casos para suplir las carencias nutricionales.
Además, se suele recomendar apoyo psicológico.
"Las consecuencias son fuertes. Son personas que han
estado aisladas, con fracasos amorosos y problemas laborales,
y en cuestión de meses van a tener que convivir con
una realidad muy diferente", explica Hernández.
No es una panacea ni una solución mágica.
Los médicos advierten que es una cirugía mayor
y que tiene riesgos, pero aseguran que para los obesos mórbidos
lo más grave es seguir así. "Maradona
siempre sorprende. Esta operación requiere ciertas
condiciones en el paciente y Diego no las cumplía:
la adicción, por ejemplo, era una contraindicación.
Pero él siempre rompe el molde: es la excepción
que confirma la regla -dice el doctor Enrique Sívori,
presidente de la Asociación Argentina de Cirugía-.
En esto también es un fuera de serie".
http://www.clarin.com