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Fecha: 30/09/14

Alimentación

para personas sanas

NutriciÓn y AlimentaciÓn del Lactantes

El período comprendido desde el nacimiento y los primeros seis años de vida son fundamentales para el crecimiento, desarrollo físico y mental del niño o niña y el establecimiento de la conducta alimentaria.
En el primer año de vida el lactante normal triplica su peso y duplica su talla experimentando grandes cambios en las funciones orgánicas y en la composición corporal relacionados con el desarrollo.
Para que el crecimiento sea normal y se manifieste como esta programado genéticamente, es necesario una adecuada situación psicosocial y de salud, una nutrición suficiente y una capacidad de crecimiento óseo normal, bajo el efecto regulador de los factores promotores del crecimiento.
La conducta alimentaria es el comportamiento normal relacionado con los hábitos alimentarios, la selección de alimentos que se ingieren, las preparaciones culinarias y las cantidades ingeridas.
Las experiencias tempranas del niño o niña con la comida y en especial las prácticas alimentarias de los padres tienen fundamental importancia en los hábitos de alimentación desarrollados posteriormente por estos.



¿Cuáles son los factores que influyen en el Crecimiento?


Diversos factores condicionan el crecimiento:


- Genéticos
- Reguladores (hormonales y factores de crecimiento)
- Ambientales como la nutrición, el estado de salud, la situación psicosocial y el nivel socioeconómico.


En relación con los factores ambientales la nutrición es uno de los más importantes, por esta razón es necesario asegurar una alimentación que cubra los requerimientos nutricionales desde el embarazo, ya que el crecimiento del niño se puede afectar en este período y en las siguientes etapas de la vida ( lactante, preescolar y escolar).

 

¿ Cómo influyen los hábitos alimentarios y la actividad física en la salud actual y futura del niño?

Inadecuados hábitos alimentarios como la ingestión excesiva o desequilibrada de alimentos, asociada con modificaciones en la forma de vida, entre ellas el sedentarismo, se relacionan con diversas enfermedades crónicas no transmisibles como las enfermedades coronorias, cerebrovasculares, hipertensión, obesidad, diabetes, algunas formas de cáncer, osteoporosis y caries dentales. Estas enfermedades constituyen actualmente algunas de las principales causas de morbilidad y mortalidad, siendo problemas importantes de salud pública en muchos países de América Latina. El estudio de los efectos de la nutrición temprana en el largo plazo ha dado a conocer que existe la posibilidad de mejorar la salud y nutrición de la población adulta, a través del mejoramiento de la alimentación durante la infancia, pudiéndose prevenir entonces las enfermedades crónicas no transmisibles mencionadas anteriormente.
Actualmente también se habla de la «Transición Epidemiológica», en donde la desnutrición y las enfermedades infecciosas, que son una característica de los países pobres en desarrollo, han sido reemplazadas por la enfermedad cardiovascular y el cáncer, observándose estas últimas comúnmente en los países desarrollados. Siendo una característica de la transición epidemiológica y nutricional, la existencia simultánea en un país, de condiciones de salud y formas de alimentación típicas de los países en desarrollo y de los países industrializados del mundo occidental, coexistiendo la desnutrición con la obesidad, niños desnutridos son criados por padres obesos.



NECESIDADES NUTRICIONALES DEL LACTANTE


La rápida velocidad de crecimiento y desarrollo implica mayores necesidades nutricionales en esta etapa.

 

Tabla 1: Ingestas Recomendadas de nutrientes para lactantes normales
Nutriente 0 - 6 meses 7 - 12 meses
Energía (Kcal) 650 850
Proteínas (g) 13 14
Hierro (mg) 0.27 11
Zinc (mg) 2 3
Calcio (mg) 210 270
Sodio (mg) 120 200
Vitamina A (mcg) 400 500
Vitamina D (mcg) 5 5
Vitamina K (mcg) 2 2.5
Fuente: Heird W. Necesidades Nutricionales del Lactante. En: Bowman B, Russell R. Conocimientos Actuales de Nutrición. Octava ed. Washington DC: OPS/ILSI Publicación Científica y Técnica N° 592, 2003.

 


Necesidades de Energía


Las necesidades de energía dependen del gasto energético, dicho gasto en el lactante esta compuesto por:
- Metabolismo Basal, representando el 60 % del gasto energético.
- Crecimiento, significando entre un 30 a 34 % del gasto en el primer trimestre de la vida, descendiendo a menos de un 10 % hacia el primer año.
- Actividad Física, aumentando de un 10 a un 25 % desde el nacimiento hasta el primer año.
- Gasto energético dado por la metabolización de los diversos nutrientes (acción dinámica específica de los alimentos), este se estima en un 5 %.
- Pérdida obligada de energía por excretas y descamación cutánea representando entre un 3 a 5 % del gasto.
Todo alimento que contenga glúcidos, grasas y proteínas son fuente de energía para el organismo. Frente a ingestas variables de energía, el organismo humano carece de mecanismos de adaptación, lo que implica que si el aporte es excesivo y se prolonga en el tiempo conducirá al sobrepeso y obesidad y si es deficitario originará desnutrición.



Necesidades de Glúcidos


La función principal de los glúcidos es energética, aportando en esta etapa entre el 45 y 60 % de las calorías necesarias.
En el lactante que es amamantado los primeros 6 meses de vida exclusivamente, la lactosa es el glúcido predominante en su alimentación. De la lactosa se obtiene galactosa que participa en la formación de galactolípidos necesarios para el sistema nervioso central.
Con la introducción de alimentos es fundamental que se incorporen cereales que aportan almidones y dextrinas, debido a que proveen suficiente energía con buena tolerancia y de bajo costo. También es necesario el aporte de fibra compuesta por glúcidos no digeribles y lignina, para un adecuado tránsito intestinal, encontrándose esta en vegetales y frutas.
En los menores de un año se recomienda que la ingesta de fibra no supere 1g/100 g de alimento, ya que mayores cantidades pueden interferir con la absorción del hierro y del zinc.



Necesidades de Proteínas


Las proteínas son la fuente de nitrógeno y aminoácidos esenciales que son necesarios para la síntesis de proteínas corporales, ácidos nucleicos, hormonas y neurotransmisores.
Las proteínas del organismo constantemente se están degradando y resintetizando, manteniéndose entonces un equilibrio dinámico. La velocidad y la intensidad de recambio son variables de un tejido a otro y con la edad, dependiendo también de la cantidad de proteína ingerida. Se debe aportar proteínas de alto valor biológico, esto significa que contengan todos los aminoácidos esenciales (el organismo no los puede sintetizar), obteniéndose así un balance positivo de nitrógeno y un crecimiento adecuado.
Las proteínas de la leche materna son de óptima calidad, cubriendo las necesidades en los 6 primeros meses de la vida del lactante, posteriormente será necesario complementar el aporte proteico con proteínas de alto valor biológico a través de la introducción de alimentos, como carnes rojas, blancas y huevo.



Necesidades de Grasas.


La cantidad como la calidad de las grasas puede afectar el crecimiento y desarrollo de los niños y esto se debe a que son fuente de energía, de vitaminas liposolubles (A, D, E, K), de ácidos grasos esenciales y también forman parte de las membranas celulares. Las grasas constituyen el nutriente energético principal, contribuyendo aproximadamente en un 35 % de la ganancia de peso en los recién nacidos a término, en los 6 primeros meses de vida. La leche materna aporta entre el 40 y 60 % de la energía en forma de grasa, cubriendo las necesidades del lactante. Durante la etapa en que se incorporan los alimentos se debe cuidar que el consumo de dicha grasa no disminuya por debajo de las necesidades requeridas.
Los ácidos grasos esenciales los cuales el organismo humano no los puede sintetizar, linoleico (ácido graso omega 6) y alfa linolénico (ácido graso omega 3) influyen en el crecimiento y desarrollo normal. Sus derivados araquidónico (omega 6) y docosahexanoico (omega 3) participan en el desarrollo del cerebro y la retina. La leche materna es fuente de estos ácidos grasos omega 6 y omega 3, a pesar de que la concentración puede variar según la ingesta materna.
Según el informe FAO/OMS sobre Grasas y Aceites 1993, durante el período de destete y hasta los dos años de edad, la alimentación debería contener del 30 al 40 % de energía en forma de grasa. El agregado de aceite vegetal en las comidas para lactantes es una forma de mantener la densidad energética de la alimentación, aportándose también los ácidos grasos esenciales. Los aceites vegetales, girasol, maíz, arroz son fuente del ácido graso linoleico y el aceite de soja aporta el ácido graso alfa linolénico. Los pescados ricos en grasas aportan el ácido docosahexanoico. El araquidónico se encuentra en las carnes, hígado y en la yema de huevo.



Vitaminas


La concentración de vitaminas en la leche humana es la adecuada para el niño, excepto en el caso de la Vitamina D y K.
El aporte adecuado de Vit. D previene el raquitismo y ayuda a obtener un buen nivel de masa ósea en la vida adulta. Siendo esta vitamina necesaria para la absorción del calcio y el fósforo. Existen dos formas fisiológicas de vitamina D, una de ellas se produce mediante la acción de la luz solar o ultravioleta a partir de un precursor presente en la piel.
En la leche humana dicha vitamina se encuentra en concentraciones bajas, por esta razón un niño o niña que es amamantado en forma exclusiva debe exponerse a la luz solar 30 minutos semanales si está solo de pañales, o dos horas semanales si se encuentra vestido sin gorro. Si no se puede exponer al sol o si es un lactante de raza negra, se recomienda la suplementación de 200 UI o 5 microgramos/día todo el año.
La Vitamina K es administrada al nacimiento en nuestro país debido al riesgo de enfermedad hemorrágica.



Minerales


Con respecto a los minerales solo se va a hacer mención a los oligoelementos, hierro y zinc, debido a la influencia que tienen estos en el crecimiento y el desarrollo del niño o niña.
La deficiencia de hierro tiene una alta prevalencia en el mundo y es muy frecuente en nuestro país, siendo la principal causa de anemia principalmente en lactantes en el segundo semestre de la vida.
En lactantes y niños pequeños la deficiencia de hierro se asocia con alteraciones del desarrollo intelectual y psicomotor, manteniéndose estas alteraciones aún cuando se ha corregido el déficit de hierro. Si la anemia se presenta en niños o niñas menores de dos años en el periodo crítico de crecimiento y diferenciación cerebral, el daño puede ser irreversible.
La leche materna contiene hierro de alta biodisponibilidad, además el recién nacido normal tiene depósitos de hierro para cubrir sus requerimientos entre los 4 y 6 meses.
«La Pauta de alimentación del niño sano en los dos primeros años de vida» publicada por el Comité de Nutrición de la Sociedad Uruguaya de Pediatría (2002), recomienda para los niños nacidos a término y que han sido amamantados en forma exclusiva, dos formas de suplementación:
w Suplementación diaria de 1mg/kg de hierro elemental a partir del sexto mes hasta los 12 meses.
w Suplementación semanal de 1m/kg de hierro elemental durante el mismo tiempo. Esta segunda opción se puede tener en cuenta en los casos en los cuales no se tolera la suplementación diaria.
Si a los 6 meses se incorporan las carnes (rojas o blancas) y el niño o niña ingiere las cantidades adecuadas en forma diaria, se complementaría el aporte de hierro de la leche materna, pudiéndose también de esta forma llegar a el requerimiento del mineral, pero debido a la situación socioeconómica actual, muchas familias no pueden acceder a dicho alimento en forma diaria y en las cantidades necesarias teniendo que suplementar a sus hijos con hierro.
El zinc es esencial en los sistemas enzimáticos que influyen en la división y proliferación celular, participando también en la regulación hormonal de la división celular. El contenido de zinc de la leche materna y las posibles reservas hepáticas de este mineral, logran cubrir los requerimientos de este en los primeros 6 meses de vida, posteriormente se deberá incluir carnes en la alimentación, ya que es el alimento que tiene mayor cantidad de zinc en nuestro medio.
Hay que tener en cuenta que la absorción del hierro y del zinc puede ser modificada por la presencia de inhibidores y facilitadores de la absorción.



ALIMENTACIÓN DEL LACTANTE


¿ Qué alimento se recomienda en los primeros 6 meses de vida?


El alimento recomendado en los primeros 6 meses de vida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la leche materna en forma exclusiva. Esto significa que el niño/niña solo debe recibir leche materna y que no tiene que recibir ningún otro alimento o líquido a no ser un medicamento o vitaminas o minerales recetados por el personal de salud.


La composición de la leche materna cubre las necesidades del niño o niña los primeros 6 meses de vida, y esto se manifiesta en el crecimiento normal que se observa en los niños que son amamantados en forma exclusiva en este período de tiempo.


La Lactancia Materna no solo permite un mejor crecimiento del lactante, sino que lo protege de enfermedades, favorece el desarrollo intestinal y el lazo afectivo entre la madre y el niño/niña, es de fácil acceso y es de bajo costo. La leche de fórmula y la leche de vaca con algunas modificaciones, pueden cubrir las necesidades del infante, pero carecen de los demás beneficios de la leche materna anteriormente nombrados.


Si se decide no amamantar o existen razones médicas por las cuales el lactante no pueda ser amamantado en forma exclusiva, existen otras formas de alimentación que serán indicadas por el personal de salud.


¿Cuál es el momento adecuado para comenzar con la Alimentación Complementaria?


La alimentación complementaria consiste en la transición gradual de la alimentación exclusivamente a base de leche a cualquier otro tipo de alimento, es un proceso por el cual el niño se acostumbra gradualmente a la alimentación del adulto


El momento adecuado para incorporar alimentos o iniciar la Alimentación Complementarias es a los 6 meses de edad, debido a que las necesidades nutricionales del lactante han cambiado y a que este ha alcanzado un adecuado desarrollo de las funciones digestivas, renal y a su maduración neurológica.


La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, seguida de un régimen de lactancia continuada con alimentación complementaria (Asamblea Mundial de la Salud N° 54. Consulta de Expertos sobre la duración óptima de la Lactancia Materna exclusiva. Ginebra, 2001).
La «Estrategia Mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño» es una recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a sus Estados Miembros. El Objetivo de esta estrategia es mejorar, a través de una alimentación óptima, el estado de nutrición, el crecimiento y el desarrollo, la salud y la supervivencia de los lactantes y los niños pequeños.


Actualmente se aconseja que la lactancia materna se continúe con otros alimentos complementarios hasta los dos años de vida o más tiempo (Asamblea Mundial de la Salud N° 55. Estrategia Mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño. Ginebra, 2002).


La alimentación complementaria oportuna y adecuada es imprescindible para asegurar al niño sus requerimientos nutricionales optimizando su desarrollo físico y psicoemocional.


Durante los primeros meses el aparato digestivo, el riñón, el sistema inmunológico y el sistema neuromuscular no están desarrollados totalmente, debiéndose de tener en cuenta esta inmadurez a la hora de alimentar a un lactante de pocos meses. Los niños nacen con ciertas limitaciones fisiológicas para digerir y absorber algunos alimentos, pudiendo pasar con facilidad por el intestino, macromoléculas antigénicas ocasionando hipersensibilidad.
El reflejo de protusión o también llamado extrusión que consiste en expulsar hacia fuera con la lengua los objetos y alimentos que se aproximan a sus labios, está presente durante las primeras 12 semanas y desaparece cerca del cuarto mes. Al desaparecer este reflejo, el lactante es capaz de transportar los alimentos semisólidos hacia la parte posterior de la boca y deglutir.
El control neuromuscular de la cabeza empieza a ser adecuado a partir del tercer mes de edad y el control del cuello y tronco después del cuarto mes, lo cual permite al niño que se mantenga erguido. A los 6 meses comienza generalmente la erupción de las primeras piezas dentales. En el Cuadro 1 se puede observar los reflejos y habilidades que se van adquiriendo en el primer año de vida y el tipo de alimentación recomendada

 

Cuadro 1: Maduración en niños de 0 a 24 meses y tipo de alimentación
Edad (meses) Reflejos y habilidades Tipo de alimentos a consumir
0-3 m Búsqueda-succión-deglución. Reflejo de protrusión de 1/3 de la lengua Lactancia exclusiva
4-6 m Aumento de la fuerza de succión. Aparición de movimientos laterales de la mandíbula. Desaparece reflejo de protusión de la lengua. Lactancia hasta los 6 meses. Alimentos semisólidos (papillas, puré)
7 - 12 m Lleva objetos y manos a la boca. Se interesa por la comida. Toma alimentos con las manos. Mordisquea. Movimientos laterales con la lengua. Buen control muscular. Toma la cuchara. Lactancia. Papillas, puré. Sólidos bien desmenuzados.
13-24 m Movimientos masticatorios rotatorios. Estabilidad de la mandíbula. Aprende a utilizar cubiertos. Se integra a la mesa familiar
Fuente: Adaptado de Sociedad Argentina de Pediatría. Comité de Nutrición. Guía de alimentación para niños sanos de 0 a 2 años.

 

La introducción de alimentos además de cubrir los nuevos requerimientos nutricionales también es fundamental para estimular el desarrollo psicosensorial del niño, nuevos gustos, olores, colores y texturas.


Los alimentos ingeridos en el primer año de vida son de preferencia dulces, pues la leche materna tiene gusto dulce. El niño va aprendiendo progresivamente a ingerir alimentos con mezclas de sabores. Con la incorporación de otros alimentos se contribuye al desarrollo fisiológico de las estructuras de la cavidad orofaríngea y los procesos masticatorios, promoviéndose también la conducta exploratoria del niño y la estimulación del desarrollo psicoemocional.


Los gustos básicos en el ser humano son el dulce, asociado a los alimentos comestibles y placenteros y el amargo relacionado con alimentos no comestibles. Posteriormente se desarrollan los gustos ácido y salado, siendo esto facilitado por el contexto familiar y social.



¿Cómo se debe realizar la incorporación de alimentos?


Con respecto a como se debe ofrecer los alimentos al niño, se aconseja:
- El momento de la comida debe ser tranquilo, evitando las situaciones conflictivas, la exposición a los alimentos ocurre en un contexto social y los niños asocian las comidas con las vivencias familiares.
- Tener paciencia y constancia, el reflejo de protusión no desaparece de un día para otro y es importante que también se consideren los tiempos del niño.
- Las preparaciones deben ser sencillas inicialmente de consistencia muy blanda, como papillas, puré. Progresivamente se irá cambiando de esta consistencia muy blanda a blanda, hasta llegar a lo sólido. Si se brinda siempre preparaciones muy blandas se dificultará el aprendizaje de la masticación, reduciendo la posibilidad de ofrecer una dieta variada.
- La introducción de alimentos nuevos se debe realizar en pequeñas cantidades y para conocer la tolerancia no se recomienda comenzar con dos alimentos a la vez, incrementándose la cantidad de estos en los días siguientes.
- Realizar intervalos semanales para incorporar un próximo alimento.
- Dar a probar varias veces los nuevos alimentos. Los niños tienden a rechazar alimentos que no le son familiares, por lo tanto se debe de dar a probar varias veces un alimento nuevo hasta que sea aceptado, esto es fundamental para el establecimiento de una dieta variada. Se puede necesitar entre 8 a 10 exposiciones hasta lograr una mayor aceptación.
- Es necesario que se respeten los horarios establecidos para alimentar al niño.
- No utilizar a los alimentos como premio o castigo de la conducta del niño.



¿ Qué alimentos vamos a incorporar y cuando?


Los alimentos que van a introducirse además de complementar el aporte nutricional de la leche materna también deben reunir las siguientes características:
- Sus condiciones higiénicas deben ser adecuadas.
- Tienen que ser culturalmente aceptados.
- Que exista disponibilidad de estos a nivel local.
En el Cuadro 2 se explica en que momento introducir los alimentos, recordar los consejos para realizar adecuadamente dicha introducción. También se presenta un ejemplo de menú de un día, para un lactante que ya ha incorporado ciertos alimentos.


La ingesta de una variedad de alimentos en cantidades adecuadas es esencial para el mantenimiento de la salud y el crecimiento del niño.


Al comenzar con la alimentación complementaria va a ser necesario que el niño/niña ingiera agua con las comidas.
La introducción de los cereales como el trigo, avena, cebada y centeno se introducirán a los seis meses si en la familia no existen antecedentes de enfermedad celíaca, sino se podrán incorporar entre los 9 y 10 meses de vida.
La incorporación de las carnes es fundamental para cubrir las necesidades de hierro y zinc ya que las reservas de ambos minerales disminuyen a los 6 meses, necesitándose entonces un mayor aporte de estos. En los niños que no son alérgicos a los cítricos se recomienda su consumo por ejemplo en jugos durante la comida, debido a que dichos cítricos mejoran la absorción del hierro no hem que se encuentra principalmente en el huevo, lentejas, espinaca.
Con respecto a las preparaciones que se llevarán a cabo con los alimentos, se recomienda el no agregado de sal (cloruro de sodio) a estas, evitando así la incorporación del gusto salado en las primeras etapas y un aporte extra del mineral, ya que solo con los alimentos se provee el aporte de sodio necesario. El exceso de sodio en la alimentación del niño se relaciona con el desarrollo de la hipertensión arterial en el adulto. Tampoco es necesario el agregado de azúcar o miel a las preparaciones.

 

Cuadro 2: Incorporación de alimentos a partir de los 6 meses de vida
EDAD
(en meses)
ALIMENTOS FORMAS DE PREPARACIÓN
6 Harina de maíz y arroz. Hervidos con aceite, sin sal.
Zanahoria, zapallo, papa, boniato. En puré con aceite, sin agregado de sal.
Manzana, banana, pera, durazno, ciruela. Naranja, pomelo y mandarina en niños no alérgicos. En puré sin cáscara, ni semillas, sin el agregado de azúcar o miel.
Carne de vaca, pollo (sin piel), hígado y pescado (este último evitar hasta el año en caso de alergia) Hervidas, a la plancha, o al horno bien cocidas, sin sal.
Pan, galletas (excepto en niños con antecedentes familiares de enfermedad celíaca)  
Fideos y pastas sin rellenos (excepto en niños con antecedentes familiares de enfermedad celíaca) Hervidos con aceite y sin sal.
8 Huevo Hervido solo, o agregado a cereales, o en budines de vegetales.
9 Lentejas, porotos y garbanzos. Frutilla y tomate, incorporarlos entre los 9 y 12 meses. Cocidos, sin cáscara y en puré, sin sal.
12 Espinaca, remolacha, rabanito  
Integración del niño a la alimentación familiar. Evitar las frituras y el agregado de condimentos picantes. Cuidar el aporte de sal.

Fuente:

- Comité de Nutrición de la Sociedad Uruguaya de Pediatría. Pauta de alimentación del niño sano
en los primeros años de vida. Arch Pediatr Urug 2002; 73(3):179-185.
- Torrresani M. Alimentación Complementaria. En: Torrresani M. Cuidado Nutricional
Pediátrico. Argentina. Eudeba. Marzo, 2001:127-43.

 

 

La frutilla y el tomate que tienen un alto contenido de histamina se incorporarán entre los 9 y 12 meses. En niños alérgicos los cítricos se introducirán después del año.
Alimentos como espinaca, rabanito, remolacha por contener nitratos, se recomiendan que se ingieran a los 12 meses de edad. Las bacterias E. Coli y B Subtilis que se pueden encontrar en el intestino de los lactantes, transforman los nitratos en nitritos pudiendo producir en los niños Metahemoglobinemia.
A los 6 meses se comienza con una sola comida y al octavo mes es conveniente dar almuerzo y cena, ver ejemplo de menú.
A los 12 meses el lactante debe recibir 2 a 3 mamadas y el resto del aporte nutricional tiene que ser aportado en las comidas.



Ejemplo de menú:

 

6 meses: Almuerzo: Polenta (de consistencia muy blanda), con aceite.
Churrasco bien desmenuzado
Puré de manzana.
8 meses: Almuerzo: Arroz (bien cocido, de consistencia blanda) con aceite.
Pollo sin piel al horno bien desmenuzado
Puré de banana
  Cena: Puré de papa y zapallo con aceite.
Puré de manzana

 

 

Bibliografía


- Asamblea Mundial de la Salud N° 54. Consulta de Expertos sobre la duración óptima de la Lactancia Materna exclusiva. Ginebra, 2001.
- Asamblea Mundial de la Salud N° 55. Estrategia Mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño. Ginebra, 2002.
- Ballabriga A, Carrascosa A. Nutrición en la infancia y adolescencia.2da ed. Madrid, 2001; Vol 1.
- Comité de Nutrición de la Sociedad Uruguaya de Pediatría. Pauta de alimentación del niño sano en los primeros años de vida. Arch Pediatr Urug 2002; 73(3):179-185.
- FAO/OMS Consulta de expertos. Grasas y aceites en la nutrición humana. Roma 1997.
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- OPS/OMS, CESNI, CAVENDES. Nutrición y alimentación del niño en los primeros años de vida. Washington DC: PALTEX, 1997;496.
- OPS/ILSI. Conocimientos Actuales de Nutrición. Octava ed. Washington DC: Publicación Científica y Técnica N° 592, 2003.
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- Sociedad Argentina de Pediatría. Comité de Nutrición. Guía de Alimentación para niños sanos de 0 a 2 años.2002
- Vásquez E. La anemia e la Infancia. Revista panamericana de Salud Pública. Vol 13. N° 6. Junio 2003.
- Schroeder D, Martorell Deficiencia en el Crecimiento Fetal e Infantil y Obesidad y Enfermedad Crónica en la Edad Adulta: Importancia para América Latina. En: La Obesidad en la Pobreza, un nuevo reto para la Salud Pública. Publicación Científica Nº 576.OPS. Oficina Sanitaria Panamericana, OMS 2000.
- Torrresani M. Cuidado Nutricional Pediátrico. Argentina: Eudeba, 2001.

 
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