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Terri
Schiavo, cuyo caso suscitó
en Estados Unidos un enardecido
debate sobre la eutanasia, murió
tras haber pasado parte de su vida
combatiendo el sobrepeso con estrictas
dietas que ocasionaron su colapso
en 1990.
Theresa Marie Schindler,
su nombre de soltera, nació
un 3 de diciembre de 1963 en Levittown
(Pensilvania) y en su adolescencia,
cuando estuvo obsesionada con la
obesidad, llegó a pesar cerca
de noventa kilos, pero logró
bajar hasta 65 kilos.
Schiavo de 1,60 metros
de altura, libraba una constante
lucha para mantenerse delgada, situación
muy estresante para una adolescente.
Esos esfuerzos dietéticos
permitieron a Schiavo transformarse
en una joven atractiva que conoció
en 1982 a Michael Schiavo, en Bucks
County Community College, donde
ambos estudiaban.
El matrimonio comenzó
a confrontar problemas para tener
hijos y Terri, que en esa época
pesaba 49 kilos, consultó
con un médico especializado
en fertilidad.
La mujer supuestamente
desarrolló un desorden alimenticio
al ingerir sólo líquidos
durante ciertos periodos de tiempo
y a vomitar voluntariamente tras
consumir alimentos sólidos.
En febrero de 1990,
Michael halló a su esposa
tendida en el suelo del apartamento
sin respirar y la trasladó
de urgencia a un hospital donde
los médicos determinaron
que sufrió una deficiencia
de potasio que paró momentáneamente
su corazón y le causó
daños cerebrales.
Durante el juicio
sobre mala práctica médica
entablado por el matrimonio, a pesar
del estado de la esposa, Michael
dijo que Terri tenía peculiares
patrones alimenticios, pero desconocía
que pudieran representar un peligro
para su salud.
Durante ocho años,
Michael y sus suegros cuidaron a
la mujer, él incluso se graduó
de enfermero y terapeuta de respiración.
Michael la llevó
a California para que recibiera
un tratamiento médico, pero
en 1998, cuando varios galenos dijeron
que su esposa tenía un daño
irreversible, tomó la determinación
de cumplir con el deseo que ella
le manifestó de no mantenerla
con vida artificial.
Schiavo estuvo quince años
en estado vegetativo después
de sufrir un daño cerebral
permanente en 1990 tras un ataque
cardiaco causado por una súbita
bajada de potasio en su organismo,
debido supuestamente a una estricta
dieta para adelgazar.
Un deseo que Terri
no dejó por escrito y los
Schindler sostuvieron que su hija
jamás había expresado
que la dejaran morir por inanición,
por lo que emprendieron una dura
batalla judicial contra su yerno.
Desde ese momento,
el caso de Terri Schiavo se transformó
en el centro de un enardecido debate
nacional sobre el derecho a vivir
o a morir, que movilizó a
políticos, religiosos y activistas
a favor o en contra de la eutanasia,
hasta que los tribunales decidieron
desconectar a la mujer de su alimentación
artificial, rechazando los continuos
recursos de los Schindler.
Desde el presidente
de Estados Unidos, George W. Bush,
hasta el Vaticano salieron en defensa
de Terri Schiavo para evitar que
su vida se apagara lentamente por
inanición.
Fuente:
NUTRAR , EFE
Resumido por la redacción
de Nutriguía
4/04/05
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